22 dic. 2015

LA VIDA INCIERTA - Juan Pedro Fernández Blanco


  LA VIDA INCIERTA
Juan Pedro Fernández Blanco
Prólogo de Ana Agustín
Ilustraciones de Daniel Rodríguez Iglesias
Madrid, diciembre de 2015
74 páginas, 14 x 21 cm.
Rústica con solapas
Colección Poéticas, 9
Precio: 10 euros (IVA incluido)

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EL AUTOR:

JUAN PEDRO FERNÁNDEZ BLANCO (Madrid, 1979) reside desde los 4 años en Ávila. Es Licenciado en Publicidad y RR.PP. por la Universidad Complutene de Madrid.
     Formó parte del ya disuelto colectivo literario «Vaso de aguas», en Segovia, durante sus estudios universitarios. Con este colectivo autoeditó un poemario presentado con una performance en la Iglesia de San Nicolás de Segovia. También en Segovia participó en la revista universitaria sobre publicidad Contrabriefing. Colaboró en las revistas La bola y El ajo negro. Posteriormente a su licenciatura ha realizado varios talleres de creación literaria, en Ávila y Madrid, destacando los de Escritura Creativa en los Talleres Literarios Fuentetaja, impartidos, entre otros, por el poeta abulense Carlos Aganzo y el poeta salmantino Raúl Vacas.
     Trabajó en la revista de cine El Fancine como crítico de bandas sonoras y películas, además de realizar reseñas de libros, formando parte de la Asociación Juvenil «Claqueta».
     Ha sido Primer Premio de Poesía Corta del Ayuntamiento de Ávila en las ediciones de 2011, 2012, y 2013, y finalista en 2006 y 2014.
     En 2009 publicó su obra Suspira, amor, suspira dentro del libro colectivo La República de la Imaginación (Legados) con otros 11 poetas, entre ellos Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009. 

* * *
EL LIBRO:
(Extracto)


A TODO LO PERMANENTE 

2º Premio del certamen Jóvenes Creadores, modalidad «Poesía corta», del Excmo. Ayuntamiento de Ávila 2006

Al sueño profundo en esta noche en vela,
a las esperanzas diluidas en la ácida realidad,
a las profecías azarosamente reveladas,
a aquella decisión tuya que me mantuvo indefinidamente esperanzado,

a la ingenua felicidad de mi adolescencia,
a las mañanas olvidadas en el segundero del reloj de cuerda, a tu mirada inocente, la que todavía no conoce,
a la virginidad ansiosamente manchada y esclarecedora,
al adiós de la estación, a los que le siguieron,
al abrazo frío y distante de mi abuelo,
a mi sangre que navega confiada por las arterias de algún hemofílico,

a mi desconocimiento del perseverante odio,
a la verdad que hoy es mentira,
a la bola del péndulo que instantáneamente retrató tu sonrisa de niña,

a mis lágrimas proscritas,
a las calles desconocidas por las que hoy paseo con odiosa persistencia,

a los amigos que perdí,
a nuestro silencio, donde escondimos por poco, nuestros rencores,

al inicio aquella película de cruel desenlace,
a la gravilla del reloj de arena a quien nadie se presta a dar la vuelta,

al ayer y al hoy de hace dos minutos,
y a ti, lector, para el que mañana seré olvido;
a todo lo que existe y fue, al presente mutable, a la inestable identidad, a lo condenado a la deriva cíclica del tiempo, a la efímera imagen de la realidad, a lo que no permanece. 



*

CAMINAS CASI CENIZA



Caminas por la calle sin saber quién eres,
en la niebla de la noche se diluye tu nombre, acaso un paso más fije un camino,
acaso un paso menos te regrese a la nada, tropiezas con tus dudas que te rompen la sien, y nadie se inclina a mirarte a los ojos,
no recuerdas cuando fue tu última tregua,
tu último respiro,
te levantas la solapa del ánimo
y te refugias en unos pocos argumentos
que se hacen residuos en la punta de tus labios.

Comienzan a llover sobre ti cristales de fuego,
declinas guarecerte en algún rincón protegido,
a salvo, además, de las horas con las que el tiempo corroe tu suerte,
 

agarrado a tu última tabla de salvamento.
El óxido que gotea en alguna parte de tu alma, no deja tu mente tranquila
y la huida no cesa.

Un día, el más ceniciento de los dedos
se alzará para señalarte
y de ti sólo quedarán las telarañas del desprecio.

Así que ahora no camines con prisa,
vuelve tu mirada al terco presente
y dilucida si en algún momento de esta carrera, una única vez, quisiste besar a la luna. 



* * *

ILUSTRACIONES de Daniel Rodríguez Iglesias:





11 jun. 2015

LA TIERRA DE LOS NADIE - Javier López



LA TIERRA DE LOS NADIE
Javier López
Prólogo de Luis García Montero
Madrid, junio de 2015
ISBN: 978-84-943931-2-9
98 páginas, 12,5 x 19,5 cm.
Rústica con solapas
Colección Poéticas, 8
Precio: 10 euros (IVA incluido)

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EL AUTOR:


JAVIER LÓPEZ (Collado Mediano, 1957) estudió Magisterio en la Universidad Complutense y comenzó a ejercer como profesor en el Colegio San Roque de la Unidad Vecinal de Absorción (UVA) de Villaverde Alto. Luego se trasladó a Ubrique (Cádiz), donde dio clases en el Colegio Reina Sofía. De vuelta a Madrid, fue nombrado director del Colegio Severo Ochoa de Leganés y actualmente es profesor del Centro de Educación de Adultos Ramón y Cajal de Parla. 
     Entre 2000 y 2013 fue Secretario General de CCOO de Madrid. Actualmente es miembro de la Ejecutiva Confederal del sindicato, asumiendo las responsabilidades de Formación.
     Licenciado en Geografía e Historia, ha escrito un libro sobre El Madrid del Primero de Mayo y como escritor ha obtenido diversos galardones en numerosos premios literarios.
     Como articulista es asiduo en medios digitales como Madridiario, Nueva Tribuna o Diario Abierto. Mantiene un blog personal (www.elblogdejavierlopez.com) y otro blog sindical que lleva el mismo nombre que este libro: La Tierra de los nadie.
     Una recopilación de sus artículos ha sido publicada en el libro La fuerza de la palabra

* * *

EL LIBRO:

Del prólogo de Luis García Montero:

Javier López ha escrito un hermoso libro sobre la tierra de nadie o la tierra de los nadie. Esa tierra no alude sólo a los que no tienen nada, sino también a la configuración de un tiempo que elige la identidad de la nada como forma de vida. Se trata de la experiencia del desarraigo, el frío o el calor del anonimato, el vapor de una condena de soledad que busca deshacer la experiencia y convertir los números y las letras en pura abstracción. La poesía se solidariza aquí con los que no tienen nada, pero funda su complicidad sobre todo con los que no son nadie.
     Se vive así la poesía como una necesidad para recobrar la experiencia de ser. En lugares concretos y bien delimitados, en la calle de un barrio, desde una ventana, sentado en el banco de una plaza o en un bar, bajo el silencio del insomnio, a través de una estación destartalada, el rumor de la vida pasa y el poeta une la literalidad de una descripción externa con el viaje interior de una conciencia.

* * *

POEMAS:

Te asombra la audacia de mi cuerpo siempre joven
y la sonrisa viva después de tantos años.
No niego que he sellado un pacto con el diablo,
con el dios de los nadie, que cambia cada día
las nubes, sobre la gris textura de mi barrio.

*



Este río, que fuera vertedero de escombros,
frontera, aguas abajo, en el nudo supersur,
ha sido encorsetado con taludes de roca
y un paseo de árboles dibuja su cauce.
A su vera, los nadie pasean su existencia.
Son tiempos de elecciones y su voto está en juego.

*



En un viejo aparador, en la pared colgados,
sobre la televisión, reposan los archivos
de toda una vida de recuerdos de mi madre.
Objetos sin valor de cambio, sin precio alguno,
para usar con la vista y conciliar el día.

*

Toda mi generación de espaldas a la muerte,
huyendo del dolor, la nostalgia, los recuerdos.
Qué culpa tengo yo si, asomado a la ventana,
veo el tanatorio y las tapias del cementerio.

*



El esqueleto de un horno en el fondo del cráter
y la rueda abandonada de un viejo camión,
son parte del tesoro arqueológico que un día
surgirá del olvido de este valle de escombros.

27 may. 2015

APOPTOSIS - Lidia Gómez Pérez



APOPTOSIS
Lidia Gómez Pérez
Prólogo de Ana Martín Puigpelat
Madrid, junio de 2015
ISBN: 978-84-943931-1-2
64 páginas, 12,5 x 19,5 cm.
Rústica con solapas
Colección Poéticas, 7
Precio: 10 euros (IVA incluido) 

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LA AUTORA:

Lidia Gómez Pérez (Madrid, 1992) ha cursado estudios de Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y de Periodismo Cultural en la Escuela Revista de Letras. Gracias a una beca Erasmus ha tenido la oportunidad de complementar su formación académica en Viena. Ha participado en diversos talleres de poesía, con Ana Martín Puigpelat y Esther Ramón, y en seminarios impartidos por Ana Becciu, Olvido García Valdés o Jenaro Talens. Participó en la plaquette colectiva Kérkira (Colección libros mínimos, 2013) junto a sus compañeros del taller La flecha y lo blanco de la Fundación Centro de Poesía José Hierro. Durante un año formó parte del equipo del programa En el silencio que abre para Radio Ritmo Getafe. Algunos de sus poemas han aparecido en medios como MásGetafe. 

 * * *

EL LIBRO:
(Extracto del prólogo)

A la poeta acaba de rompérsele la juntura de sus dedos, ya mide a golpes de dígito las sílabas para el ritmo, sabe que su habitación debe construirla entre las paredes de sus cejas. Sabe que a la sociedad acaba de separársele un miembro, aguien capaz de pensar por sí mismo y no hacer eco con la masa. Y en eso radica la importancia de Lidia Gómez Pérez, en su independencia, en su capacidad de reflexión, en su humildad a la hora de contemplar la existencia humana, en la precisión de sus palabras. Poemas al centro de la diana. Diana pensamiento, sutura.
     Lector, bienvenido al viaje, a tu propio viaje, vas a ver zonas de tu interior ahumadas por el tiempo quizá y vas a volver a sentir lo mismo que aquella tarde larga de verano, aquel escozor en la comisura de la herida, aquel corte en los dedos al filo de un folio... quizá un breve cosquilleo cuando menos.
     Estos poemas sí que abren puertas. Podemos asomarnos o entrar de lleno. Contemplar el hueco o sentir el arañazo. Ahí queda la elección.
Lidia es una poeta madura, curtida entre lecturas y estudio. Una joven de su tiempo que no necesita recurrir a absurdas llamadas de atención para destacar, porque destaca por su profundidad, por su lenguaje depurado y certero y su capacidad para mostrarnos el mundo desde su propio mundo.
     Es un honor para mí haber intentado abrir la puerta de este libro. Un libro que abre una puerta a una prometedora carrera. Lidia Gómez Pérez comienza aquí un largo camino que hará que el nuestro, el del resto lector, sea más bello e inteligente.
Recapacitar sobre la existencia nos hace más grandes. Más libres. Nos abre más puertas.


ANA MARTÍN PUIGPELAT 


* * *

POEMAS:


Hablan de un mundo que se agota,
pero es antigua la seña inscrita en los postigos 

como el envés de un vaso ya quebrado.
Dime, ¿cómo conoces tú que la sangre es espesa? 

Alzo los ojos lentamente
        para observar
la procesión de pájaros,
un rezo equiparable
al murmullo de un tren que descarrila.
El café de la mañana es negro
pero no significa para mí ningún augurio: 

la sordidez es cosa del latido.

***

SUBTERRÁNEO DOS

¿Qué manos nos ahogarán?
Será mi asfixia el resuello
para el viajero impuntual o indeciso
que apenas observa la muerte se apresura.
Para el que clava en el andén los ojos
y revuelve con su mirada acuosa el café.
Para el que arroja monedas cuando una canció

le envuelve los lunes en toallas tibias.
Para el que desconfía de los predicadores,
para el que hiere el paso del mendigo
y le juzga siquiera despegando los labios. 


***


Los libros son tan fieros como la vida,
se pudren,
rebosando placenta y miembros mutilados. 

El temblor es la lengua de los vivos,
un horizonte abierto que desgasta. 

Descubrimos que había un diente de rató
y letrinas llenas de cerraduras.
Por fin todo lo inmundo reposa allí,
entre el follaje,

y la córnea es de nieve y narcisos muriendo. 
Al otro lado el sol,
como todo lo bello
se esconde siempre al otro lado.


21 abr. 2015

37'6 - Tulia Guisado

37'6
Tulia Guisado
Prólogo de Alfredo Piquer
Epílogo de Federico Delgado Scholl
Madrid, abril de 2015
ISBN: 978-84-941038-9-6
78 páginas, 14 x 21 cm
Rústica con solapas
Colección Netwriters Poesía, 4
Precio: 10 euros (IVA incluido)

* * *

LA AUTORA:

Tulia Guisado (Barcelona, 1979) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona; más tarde realizó el postgrado «Crítica literaria en la prensa» en la Universidad Pompeu Fabra. Realizó estudios de doctorado en el programa de literatura española Historia e invención de los textos literarios hispánicos en la UB y un máster de «Cultura histórica y Comunicación» en la Facultad de Historia de la misma universidad. Dedicada a la enseñanza y a la edición, ha publicado el poema Vendrán más años ciegos y les harán más malos, finalista en la séptima edición del Concurso de Poesía José María Valverde, convocado por CCOO del Barcelonès en 2003; el poema De vuelta a mis hermanas, accésit en la octava edición del Concurso de Poesía José María Valverde en el año 2004; y el conjunto de poemas Principios en la revista de literatura virtual www.lasiega.org. Ha participado asimismo en la antología poética Las noches de LUPI en Madrid (Ed. La Única Puerta a la Izquierda, Madrid, 2014) y en la antología poética Amor se escribe sin sangre (Ed. Lastura, Toledo, 2015). Este es su primer libro publicado. 


* * *

EL LIBRO:

Del Prólogo de Alfredo Piquer

Está el poema, la experiencia y su silencio; otra lírica si se quiere, y está nuestra memoria en el poema, ya convertida en materia literaria. El "humus cálido nutricio" del que hablaba Pablo García Baena. No hay miedo en 37’6, ni fingimiento ni impostura, sino absoluto sinceramiento, absoluto desgarro. 37’6 es la frontera inicial de la propia temperatura del poema, de su intensidad y su emoción. Porque aunque no se pretenda justificar sino "la pérdida", hay también ganancia: la de la rebeldía, la del exorcismo.

     Tulia Guisado es visceral, lo hemos dicho, pero hay mucha cabeza, reflexión, serenidad, decíamos, en su poema, porque a la larga añade la consciencia, el esfuerzo, el prurito inherente a todo verdadero poeta de controlar esa visceralidad. Porque sabe que hay ingredientes necesarios, pertenecientes a lo poético. En definitiva, la persecución de esa objetividad de la poesía y la superación de lo exclusivamente subjetivo. Vendrán otros poemas, otros libros, pero es preciso decir que un poema intenso y verdadero como 37’6 ha accedido ya al ámbito de la belleza. 


* * *

POEMAS:



Si alguna vez fui feliz,

lo fui entonces, a 37 grados.



Nada debería existir.

Ni la tierra, ni el fuego,

ni el agua.

Mucho menos el aire,

donde respiran los demás

para dañarme.

Ni la esperanza.

Pero existe.

No hay palabras.

Y existe.



Nada debería alzarse sobre la tierra

y llamarse tierra y ser barro y existir

si a la tierra se regresa

antes de crecer en ella.



Yo no he inventado este dolor,

y sin embargo, trazo cada día

el mapa de la lluvia en el planeta,

y es nuevo, cada día, para mí

el trazo de esta herida, de esta llaga,

que se expande,

que crece

cada día.

Cada día.



–Nunca creíste que fuera tuyo

un dolor tan antiguo, tan usado,

dicen, tan poco original.



Es mío.



Cada día le pongo un nombre nuevo:

lo llamo pie,

lo llamo estómago,

lo llamo rodilla,

lo llamo cabeza,

cansancio, malestar,

canas, cuello, manos, huesos.

Y de todos,

mi favorito es insomnio.

Lo llaman insomnio.

Lo llaman insomnio los enanos.

Y los Hombres Malos.



* * *





LAS MUJERES SABIAS (II)



La realidad es.

Pero a veces, la realidad,

sólo se deja ser.

Y es, sin nosotros.



Y la mujer de pelo rojo

se sienta cada noche junto a mí

en la cama, cada noche, cada noche.

Y me explica con palabras de humanos, con signos lingüísticos

de seres racionales, con enunciados, con todos los niveles del lenguaje:



lo irracional.

Y me explica, como me explicó entonces,

con unas palabras de plomo fundido

que caen sobre mí como espuma de ácido

en las sábanas, como las lágrimas:



lo que pasa.

Y así, dicho por ella, todo lo que pasa, parece normal.



Cada noche.



Y cada noche yo me aprendo la lección.

Asiento, y otra vez doy las gracias.

Cada noche doy las gracias,

aunque nunca sé por qué las doy.



Cuando se van, doy las gracias,

siempre doy las gracias, y nunca

sé por qué. Aún no sé por qué.



Camino en círculo,

porque es lo que hace

quien no quiere llegar a ningún sitio.



Y, si tengo suerte, me duermo.



No hay palabras.

Esto no son palabras.

13 ene. 2015

DESDE LAS RIBERAS/DAGLI ARGINI - Giovanni Caravaggi

DESDE LAS RIBERAS/DAGLI ARGINI
Edición bilingüe Español-Italiano
Giovanni Caravaggi
Prólogo de Antonio Colinas
Edición al cuidado de Paola Laskaris
Madrid, diciembre de 2014
ISBN: 978-84-941038-8-9
80 páginas, 12,5 x 19,5 cm.
Rústica con solapas
Colección Poéticas, 6
Precio: 10 euros (IVA incluido)


* * *

EL AUTOR:

Giovanni Caravaggi
(Varese, Italia, 1934)

Catedrático emérito de Literatura Española en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Pavía, es miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Reial Acadèmia de Bones Letres de Barcelona y desde 2001 es Comendador de la Orden de Isabel la Católica. Autor de artículos, ensayos, estudios monográficos y de enfoque ecdótico, que han marcado y marcan la historia del hispanismo europeo, además de fino traductor e intérprete de la poesía de Jorge Manrique, Antonio Machado, García Lorca, por citar solo algunos nombres.
     Su única concesión a la creación literaria personal es este breve poemario que publicó en juventud en una plaquette sin pie de imprenta ni afán de difusión. Una pequeña joya poética que se ha querido rescatar ahora, cuarenta años después y con ocasión del ochenta cumpleaños de su autor. En estos versos Giovanni Caravaggi (también elegante pintor del paisaje lombardo) nos conduce con sabia ternura visionaria por el camino sinuosamente misterioso de la vida, en cuya estela fluye también, con sigiloso respeto, el presente humilde homenaje al hispanista, al hombre y al poeta.


* * *

EL LIBRO:
Extracto del prólogo de Antonio Colinas

Hay en estos poemas como una tensión «entre tinieblas y minutos», pero el ser centrado equilibra siempre la angustia del vivir, acaso hasta la misma y grave ausencia de la amada. ¿Y cuál es el recurso del poeta? Como en una buena parte de la tradición literaria universal, será la naturaleza vivida e interpretada en su plenitud la que vendrá en ayuda del ser.
     En ella, el poeta encuentra señales concretas –ese diálogo o tensión entre ríos (el Ticino, el Mosa), los leves verdores que intuimos de la Lombardía–, pero por encima de estas señales significativas, ciertas, yo creo que en la poesía de Caravaggi se impone el poder de los símbolos, que como nos recordó María Zambrano son los que acaban desvelando, entreabriendo, el lenguaje de los misterios. «El alma del poeta / se orienta hacia el misterio», nos había dicho también sabiamente Machado.
     Los distintos árboles y aves fluviales adquieren así ese sentido de buscar respuestas para las preguntas primordiales del ser humano. En una semblanza del paisaje castellano esos símbolos serán certeros y evidentísimos (las cigüeñas, el olivo, el rebaño, el pino, la piedra). La mayoría de los poemas están fijados desde esa quietud de los ojos, desde ese ahondar de la mirada, desde esa serenidad del contemplar desde el mirador de las orillas y riberas de los ríos; aunque a veces –también como en Machado– haya un tren que cruce la noche, que avance, como los mismos ríos, hacia esa Unidad que, también simbólicamente, representa la mar. 
     Intensidad que hace fulgir las palabras más sencillas y humildes, plenitud expresiva, emoción contenida hasta los límites, pureza formal y esa concisión que lleva a que nada sobre ni falte en el poema, son otras de las características de esta poesía que convence por verdadera. En un poema como Noches de verano, o en el que cierra el libro, esa condensación de la sensibilidad llega a una belleza extrema.
     Y es precisamente en ese poema final donde el lenguaje ha adquirido su depuración más acusada. Primero, porque con levedad se nos expresa la inmensidad ignota (los «silencios vacíos / del firmamento»), y también porque, de nuevo a través de los símbolos (unos ojos, una sonrisa), regresa la amada, la fuerza última del amor, y sobre todo porque se da un gran afán de fusión con el Todo, que a veces no otra cosa pretende la verdadera poesía. De ahí que el fluir de los ríos de la memoria de Caravaggi y el fluir de su propia vida no sean sino una fecunda comunión.


* * *

POEMAS:

CAMPANA

Nella sera brumosa
penetra la campana
le pareti assetate di calore.
Per riquadri offuscati
di tetti uguali e di muraglie grige
il suono da lontano si smarrisce.
E l’ora s’impaluda lungo gli argini
che sinuosi costringono
il cammino del fiume.
La novembrina veglia angoscia stilla.
E chiama la campana,
perdutamente chiama,
tra queste strade apatiche
per saldare impossibili fili
al cristallo d’ignoti firmamenti.

***

LENTO NOSTALGICO

La nebbia ormai nasconde i degradanti
pioppi, gli accesi casolari.
Pacate sonnolenze si distendono
su memorie convulse.
Il sogno immenso e rassegnato
del vecchio castigliano
sull’onda dei pini e delle pietraie,
dal Guadarrama al piano.
Le cicogne che remigano al giallo
rifugio del campanile,
come lente canzoni montanine.
E sparsi ulivi che si tormentano,
poche cose contorte.
Il gregge che trascorre adagio adagio
lungo i declivi toledani,
bionde gobbe sul mare
destate chi sa da quale
vento capriccioso.
E nuove cicogne veliere,
in Avila, sul sonno dei beati.
E l’azzurro lontano dei monti,
confine di silenzi non turbati.
Quanto la nebbia stasera incupisce
i tetti rabbrividiti.

***

VOCI AMICHE

Ora la notte ha ricondotto
voci amiche.
La gente dorme tranquilla;
lievi sussurrano i frassini
e misteriose le stelle.
Nell’aria disegnata dai fanali
ogni gentile favola 
potrebbe ravverarsi,
bianca vela che salpi
protesa come un gabbiano
a montagne d’argento.
Il chiarore lunare sulle rive
allontana ricordi di nebbie.
Il Ticino per rapide improvvise
al mare si trascina
tacitamente
minuti senza tempo.
CAMPANA

En la noche brumosa
penetra la campana en las paredes
sedientas de calor.
Por cuadros borrosos
de techos iguales y grises murallas,
el sonido a lo lejos se extravía.
La hora se enfanga por las riberas
que sinuosas ciñen
el camino del río.
Noviembre vela y desliza angustia.
Llama la campana,
perdidamente llama
por estas calles apáticas,
enlazando hilos imposibles
al cristal de ajenos firmamentos.

***

LENTO NOSTÁLGICO

La niebla envuelve ya
los ordenados álamos,
los caseríos encendidos.
Sosegadas somnolencias se extienden
sobre convulsas memorias.
El sueño inmenso y resignado
del viejo castellano
en la ola de pinos y pedregales,
del Guadarrama al llano.
Las cigüeñas que vuelan
al amarillo refugio del campanario,
como lentas canciones de montaña.
Unos cuantos olivos atormentados,
pocas cosas retorcidas.
El rebaño va pasando despacio
por las pendientes toledanas,
rubia espalda sobre el mar
a la que el viento caprichoso despierta.
Nuevas cigüeñas como veleros
en Ávila, sobre el sueño de los beatos.
El azul lejano de los montes,
frontera de inmutados silencios.
Cuánto apena esta noche la niebla
los techos estremecidos.

***

VOCES AMIGAS

Ahora la noche reconduce
voces amigas.
La gente duerme tranquila;
los fresnos susurran leves
y misteriosas las estrellas.
En el aire, diseño de faroles,
parece cumplirse
la fábula gentil,
blanca vela que zarpa
como vuelo de gaviota
hacia montes de plata.
La luz de la luna en la ribera
aleja la memoria de la niebla.
El Ticino con rápidos saltos
arrastra silente
hacia el mar
minutos sin tiempo.