martes 21 de abril de 2009

Cesc Fortuny i Fabré

LLUEVE DESDE DENTRO DE LOS CIPRESES

 

El bosque se arrastra

en un parto bastardo de edificios,

empuja la piel de las carreteras,

de los caminos tristes, y germina

el musgo en mi boca,

en mi hueco de nada.

 

Cuando las bombas de mano

estallan como cabezas,

nace en la arcana cueva

la diferencia

entre tontería y maldad.

 

 

Llueve desde dentro de los cipreses

cuando los espejos me repiten

que nuestra carne se va,

mientras los pájaros arden

en la comisura de los labios.

 

Las piedras pesan sobre el silencio

cuando los muertos no están tranquilos,

allí donde las vísceras ya no palpitan,

y las casas heridas tuvieron

un mal nacimiento.

 

El pene, en su carencia,

es lámpara de agua

que fornica los sueños

con la ferocidad de la putrefacción.

 

El aire cae como la roca,

devora al insecto, hiere

el estómago de los niños

que ciertos días viven frente

a los enjambres.

 

La fruta llueve sobre los coágulos

y la baba late en el árbol,

la locura sin sangre vive en la lengua,

y en los gusanos.

 

El ratón pierde lo que gana el búho.


Cesc Fortuny i Fabré


1 comentarios:

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Con el ya característico tono oscuro, meciendonos entre lo inevitable y su condena, este poema habla a gritos.

Marian